TRIGGER POINTS DEL BLOQUEO CREATIVO

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El punto gatillo (trigger point en inglés) es una «zona hiper-irritable» localizada en una banda tensa de un músculo esquelético que genera dolor con la compresión, distensión, sobrecarga o contracción  del tejido, que generalmente responde con un dolor referido. (Simons y Cols) 

Carte-postale-glace-nicoletta-ceccoli-1280x720La mayoría de los artistas y expertos en creatividad están de acuerdo sobre el hecho que el «Artista Original» es nuestro niño interior. Las cinco heridas de esta parte sensible, vulnerable y fecunda de nosotros mismos son los «puntos gatillo» que inhiben nuestra vida. Podemos resumir estos puntos en cinco situaciones que nos hacían provocado

  • rechazo
  • abandono
  • humillación
  • traición
  • injusticia

En nuestra infancia (desde el período intrauterino a la pre adolescencia) registramos una o más heridas en consecuencia a nuestra percepción sobre las relaciones con familiares y nuestro entorno.

Por ejemplo, puedo tener la herida del rechazo porque mi madre, que no quería más hijos, se quedó embarazada; al mismo tiempo sentirme abandonado por un padre ausente y humillado por unos hermanos mayores. Puedo vivir la actitud de mi padre, cuando me desarrollé como mujer, como una traición; o el tener que ocuparme de los hermanos pequeños como una injusticia, etc.

Observa cómo el sufrimiento procede de la memoria de la circunstancia dolorosa, no tanto del suceso en sí. El cerebro se salta su procedimiento de discriminación y el punto gatillo reactiva el dolor de la experiencia pasada a cada situación similar. Para cada una de estas heridas construimos una máscara defensiva, una táctica de supervivencia que nos ha permitido encajar en el entorno familiar. Dichas máscaras nos impiden crear en libertada.

Lo trágico es que nos sentimos heridos por no ser amados por lo que somos y, decidimos abdicar de nuestra unicidad, poniéndonos una máscara, con la esperanza de ser amados. ¿Puedes imaginar que ocurre con la libre expresión de tu creatividad?

Para superar nuestras heridas e inhibiciones creativas, siempre podemos reconocer la emoción básica que más nos acompaña cuando nos bloqueamos. El miedo. Al preguntarnos ¿miedo de qué?, aportamos luz a nuestra herida y a la emoción que desencadena nuestros temores. Veamos cómo las máscaras se activan y lo que nos llevan a hacer.10668581_10203608590589321_1396392750_n

LAS CINCO MÁSCARAS DEL SUFRIMIENTO

EL HUIDIZO/ FUGITIVO

Es la máscara de la herida del rechazo. Es una herida muy temprana y profunda, a menudo se crea durante la gestación. Implica que nuestro Ser en su totalidad no es querido.

  • Juzgarse, criticarse, despreciarse o despreciar
  • Sentir o decir que no valemos nada
  • Evitar expresar los sentimientos, opiniones o ideas por miedo
    a ser rechazados
  • Huir de los problemas, personas y situaciones; de los retos, sueños y cambios
  • Preferir no ver la realidad y vivir con el piloto automático

A menudo el huidizo aparenta cuidar de sí y de los demás, pero esconde detrás de su estar atareado por miles de responsabilidades la propia falta de aceptación. No sabe quién es y no sabe lo que quiere, su energía suele ser inquieta, porque intenta escapar con la actividad de su vacío interior. El huidizo es una persona en busca de identidad porque necesita ser visto, existir, por esto suele identificarse en sus roles.

EL HUIDIZO/ FUGITIVO

Es la máscara de la herida del abandono. Esta herida se graba en la persona que no se siente suficientemente alimentada a nivel emocional en su infancia.  Se crea una emoción de necesidad porque algo muy importante falta, la máscara de la dependencia impulsa al niño a buscar y aferrarse a lo que le pueda dar consuelo emocional.

El dependiente delega al mundo la responsabilidad de ser nutrido emocionalmente. Vive en constante estado de necesidad, suele tener una demanda afectiva desproporcionada que a menudo es la razón por la que él mismo provoque nuevos abandonos en su vida. Al vivir experiencias de abandono, el dependiente se siente indefenso, incapaz de valerse por sí mismo, es la herida que más lleva a la actitud de víctima.

  • Abandonar nuestros deseo o proyectos para volar a otra cosa
  • Descuidarse, no descansar, vivir ansiando continuamente
  • Apegarse a los demás posesivamente
  • Hacerse la víctima
  • Culparse por todo o culpar siempre a los demás
  • No estar nunca satisfecho, querer siempre más

Rechazo y abandono a veces se confunden y utilizan como sinónimos, pero hay matices distintos. El rechazo es vivido desde el Ser, es desvalorización total. El huidizo siente no tener derecho a nada, busca desaparecer. El dependiente, en cambio, busca recuperar algo que tuvo. El abandono es vivido más en el plano de haber y tener. El motor en el abandono puede ser la culpa de haber hecho algo por lo que fuimos abandonados, aunque ambos sufren una profunda desvalorización y tengan tendencia a doblegarse a la voluntad de otros.

rechazoEL MASOQUISTA

Es la máscara de la humillación. Esta herida se activa cuando nos sentimos avergonzados por algo (real o irreal) y esta impresión se grabó como una mancha indeleble que provoca vergüenza. Esta mancha necesitará de toda la energía del niño para ser escondida y no ser nuevamente puesta a la vista. Su estrategia será la máscara del masoquista, o sea, hacer de todo para gustar a la persona que ama y tener su aprobación, aunque «hay algo sucio y malo en mí».

 El masoquista se sacrifica por los demás, no por altruismo sino porque no se quiere. Se carga de responsabilidades con el fin de ser amado, para ser reconocido como buena persona, aunque a menudo sea un agresivo pasivo y cultive mucho resentimiento. Como vive según la mirada de los demás, el autosabotaje acaba siendo su estrategia.

  • Disminuirse a sí mismo o los demás
  • Acusarse de ser demasiado algo (tonto, bueno, gordo…)
  • Abusar del cuerpo comiendo demasiado, o no comiendo,
    o intoxicándose o matándose de trabajo etc.
  • Descuidando la limpieza corporal
  • Cargando de un exceso de responsabilidades y sufrir por ello
  • Resentirse a los demás porque no aprecian tu sacrificio
  • Buscar situaciones donde humillar o ser humillados

EL CONTROLADOR

Es la máscara de la herida de la traición. Es una herida que proviene de expectativas y promesas no cumplidas por parte de los padres. Esto genera una desconfianza que se puede transformar en envidia y otros sentimientos negativos, por no sentirse merecedor de lo prometido o de lo que otros tienen. El niño siente que le quitaron algo que era suyo, se siente renegado, sustituido por algo o alguien.

En esta herida, en comparación con la del abandono, hay más rabia que culpa. Suele aparecer envidia contra lo que ha generado la traición y a la vez, el niño reniega de su traidor, encerrándose en una falsa máscara de fuerza, poder y control. El Controlador parece ser un niño inteligente, listo y responsable, pero en cambio esconde desconfianza, está siempre a la defensiva, perfeccionista y centrado en sí mismo. El Controlador, al crecer, suele ser una persona autoritaria, orientada a ser alguien.

  • Exceso de exigencia y perfeccionismo
  • Identificación con las voces del falso ego 
  • Construirse una imagen pública, un personaje 
  • No cumplir con la palabra y las promesas
  • Hacer todo solo, por no confiar en los demás
  • Controlar aun sin motivo aparente
  • Querer tener siempre razón

EL RÍGIDO

Es la máscara de la herida de la injusticia. En general se vive con el progenitor del mismo sexo, hay una actitud de fuerte crítica, una educación muy estricta o fría, que priva el niño de reconocimiento, apreciación y respeto por su persona. El niño suele entonces cortar sus sentimientos, se anestesia emocionalmente para protegerse, intentando hacerlo todo bien como le es exigido. De esta forma pierde su espontaneidad y su naturalidad volviéndose rígido.

A pesar de su máscara de frialdad, es un niño que bulle de cólera por dentro, por la injusticia que vive. Esconderá su cólera que viene vivida por dentro, desarrollando un carácter rígido, seco, quizás parecido al de su progenitor. De mayor es perfeccionista, exigente, crítico consigo mismo y con los demás, impaciente y también controlador.

  • No respetar los propios límites e imponerse mucha presión
  • Criticar injustamente
  • Ver sólo los defectos y no valorar las virtudes
  • Estar siempre insatisfecho
  • Enfocarse en lo que falta y lo que va mal
  • Vivir en el deber, negándose el placer

imagen_portada_viaje-al-centroLas «cinco heridas del alma» es una teoría elaborada por Lise Bourbeau, y que desarrollo dentro de mi libro «VIAJE AL CENTRO DE TI MISMO» ( Ibuksdepapel/ Amazon), un libro-viaje con ejercicios y herramientas prácticas para superar los bloqueos que nos impiden llegar a nuestro CENTRO es decir expresar nuestra creatividad y vocación.

A pesar de ser profundas podemos tratar y aliviar esas heridas y quitarnos la máscara, creative coaching también se ocupa de ello 🙂

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