Profesionalidad Elegante

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Atención, humanidad y elegancia dicen mucho acerca de un profesiónal o de un servicio. Es lo intangible, que sin embargo tiene mucho valor y crea gran diferencia, a la hora de decidir si queremos vivir en una realidad de escacez o de abundancia.

Me llama muchísimo la atención, inclusive en profesionales de crecimiento personal, profesores de yoga o expertos en servicios,  la poca costumbre en derivar el trabajo y recomendar el trabajo de otros.

La tendencia general al no poder resolver una tarea o dar un servicio, es quedar en el “Yo no puedo” y punto. Muy raramente me encuentro con un yo no puedo (o no sé) pero te puedo recomendar un excelente experto o un colega del gremio.

Se nos inculca el miedo a la competencia, al que te quiten el pan de la boca, al que si le derivas un cliente a X, es un cliente perdido para siempre. Bajo la influencia de la educación a la escasez, a muchos ni les viene la idea en la mente de derivar su trabajo o recomendar a otros. Simplemente no existe la opción mental o la costumbre cultural.

Personalmente cuando tengo una necesidad y recurro a un profesional, aunque este mismo no pueda resolver mi tema, si me resuelve la papeleta y me recomienda a otro, me quedaré con su nombre: porque me está dando un servicio que no olvidaré.

Probablemente en otra ocasión le contacte porque su NO con solución alternativa, me ha generado confianza en su voluntad de ser útil y de ayudar. Honestamente un “yo no puedo a secas” me resulta muy poco profesional y poco humano también. Suena mucho a no es asunto mío y tampoco es muy elegante.

El trabajo, la ocasión, el contacto que te llegue es ENERGÍA y la energía tiene que circular, si no es energía para ti, se generos@ y derívala, hazla circular. Otros se beneficiarán de la ocasión y tu mientras, generarás confianza en tu entorno, porque supiste elevar la vibración de la costumbre del pensar solo en lo “mío”, a la generosidad de pensar en los demás.

Ya en muchos países se hacer gremios, cooperativas, hay mayor tradición de hacer circular las oportunidades laborales, pero poco a poco está notándose doquier la ventaja de cooperar en pos de competir.

Recomendar el buen trabajo de otro, hace honra al propio. Si remamos hacía el mismo destino de, por ejemplo, ser personas que ayudan a otras, en terapia, o salud, o lo que sea   ( porque al final todos estamos ayudándonos mutuamente en algo), recomendar a otro nos hará lucir como expertos de nuestro campo, creará amistad y buen rollo con los colegas y quizás surjan colaboraciones inesperadas.

Pero sobre todo, aun que digas “lo siento no puedo” , habrás servido tu cliente de la mejor manera posible, con atención, humanidad y elegancia…y lo recordará.

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