¡Muy bien, estoy encantad@!

“Es imposible no comunicar”, reza una de las frases favoritas en la PNL. Sin embargo es bastante común comunicar mal o sin darnos cuenta, comunicar la información equivocada, dejando mucho margen para la “lectura de pensamiento” en los demás.

Una de las áreas donde nos complicamos mayormente la vida, es a la hora de ofrecer nuestra retroalimentación o feedback, o simplemente comunicar si nos gustó o no nos gustó una experiencia. Ofrecer nuestra opinión, está cargada en el inconsciente colectivo, con una connotación de juicio o de simple temor a no querer ofender o hacer el ridículo. Es verdad que dar feedback y hacerlo de forma positiva es un arte que algunos nos saben manejar. La retroalimentación mal gestionada, sin tener en cuenta algunas pautas de educación y de neutralidad: no gusta, no es agradable y  no es ni siquiera útil. Las tres pautas de una buena retroalimentación son:

Pedir el permiso a ofrecer nuestro feedback

Especificar que lo que decimos es nuestro punto de vista

Dar nuestra opinión acerca de la situación y nunca sobre la persona en si

Lo primero es fundamental, para evitar entrar en el área sensible de los demás y asegurarnos de que hemos creado un clima de confianza entre ambos.

Lo segundo es asumir la responsabilidad de lo que vamos a decir a continuación, recordándonos que lo que vemos es una verdad de nuestro mundo interior según lo que sabemos y no una verdad absoluta.

El tercero, sobre todo si tratamos temas con espinas, nos evitará enfrentamientos de carácter personal o entrar en mecanismos de defensa emocional con quien recibe feedback.

Pero hay una clase de retroalimentación que a menudo olvidamos hacer, que es totalmente bienvenida, apreciada y añade siempre valor sin riesgo. Se trata de comunicar lo que nos gusta, comunicar que tuvimos una bonita experiencia, disfrutamos de una clase, de un masaje, o de cómo nos atendió la camarera, que nos supo delicioso lo que comimos al restaurante, etc. Al buen trato, la buena calidad, el buen servicio, raramente dedicamos el esfuerzo ( no hay costumbre) de ofrecer un FEEDBACK POSITIVO. Personalmente pienso sea una lástima, ya que ayudaría mucho a los profesionales para saber en que dirección se mueve su excelencia, lo que le gusta a su cliente y…sentir que su propio trabajo es bueno.

Piénsalo en tu experiencia: las veces que te haz esforzado, haz dado lo mejor de ti, sabes que hiciste un buen trabajo y sin embargo el cliente se marcha con cara de póquer. Seguramente el cliente (y tu también) da por entredicho que todo fue genial, pero no hay certeza. Lo sabes por suposición o lectura del pensamiento.

Acostumbrarnos a valorar el trabajo de los demás, decir que y como nos gustó, además nos asegura recibir mas de lo que nos gusta en futuro: es una inversión. Y funciona también muy bien en la esfera de las relaciones personales, es un refuerzo positivo que le regalamos a los demás ayudándoles a fortalecer su autoestima y reforzando el comportamiento positivo ( por ejemplo con los niños).

Así que, no temas exponerte, a todos nos gusta saber que lo hemos hecho bien, que lo que hacemos genera ilusión en el otro….¡verás que sonrisas y cambios en las relaciones! Lo que damos lo recibimos de vuelta 😉 y este caso es buen karma.

 

 

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