Celebrar la Insatisfacción

maxresdefaultÉrase una vez,

en un reino lejano de Oriente, un maharajá muy rico y poderoso. Aún que tuviera todo lo que se pueda desear, el soberano estaba muy, pero muy insatisfecho. Pues siendo ya entrado en años, soñaba ver, antes de morir, su precioso halcón volar en los cielos sobre el palacio. Pero a pesar de los esfuerzos de un centenar de expertos, el precioso animal no se decidía a despegar su majestuoso vuelo, prefería en cambio quedarse quieto encima de la rama de una higuera.

Un día mientras el maharajá estaba cebando su halcón, se acercó una de sus esposas que, acariciando el plumaje del animal, dijo al rey:

 Mi Señor, no se apene, yo se como lograr que el halcón vuele.

 El maharajá se echó a reír ¿ que podría saber una mujer sobre halcones? Pero, divertido por el atrevimiento de su esposa, accedió a subir a la terraza de sus aposentos para contemplar el ansiado vuelo del halcón. Y efectivamente, con gran sorpresa y jubilo del maharajá, el halcón voló en ruedas sobre los jardines del palacio, ágil, vital y libre.¡ Por fin veía cumplido su sueño! El anciano rey se sintió satisfecho y feliz, después de tantos años de vacío. Su alma se libraba alegre en el cielo junto al libre vuelo del halcón.

Hizo llamar inmediatamente a su esposa.

 ¿Cómo es posible? Dime, como pudiste tu, una mujer que no sabe nada sobre halcones, lograr lo que tantos expertos no pudieron alcanzar? – preguntó el Maharajá.

Majestad, simplemente, corté la rama en el que halcón se sostenía.

Estamos todos a un paso, a una fracción de segundo de nuestra plenitud, es decir de poder despegar el vuelo de nuestra autenticidad, como el halcón. A la vez pasamos años como el maharajá, buscando expertos en el exterior que nos digan quien somos, que nos ayuden a volar, pero no despegamos. Nos aferramos a nuestra ramita, nos dejamos cebar y gozamos de lo que creemos somos y creemos el mundo ser, hasta que nos creemos felices y cómodos con ello. Pero un halcón que no vuela, no está siendo completamente un halcón, no está expresando su naturaleza en su totalidad y, a pesar de la buena comida, cobijo y cariños, es posible esté tan insatisfecho como el rico y poderoso maharajá .

Como que la vida es un espejo fiel de nuestro estado interior, es posible que la insatisfacción, atraiga situaciones que nos permitan romper la rama y hacernos volar. Lo inesperado, a veces agradable a veces no tanto, siempre nos quita la seguridad debajo de las garras y nos obliga a desplegar las alas de nuestros recursos. Esta es una forma de conocerse a si mismo desde la reacción a eventos exteriores. Otra manera de conectar con nuestra naturaleza y nuestra capacidad de vuelo es cortarnos voluntariamente la rama y empezar a descubrir quienes somos de verdad.

La filosofía del Yoga es una excelente serrucha para cortar ramas. Es el método de desarrollo personal mas antiguo del mundo, con una tecnología incomparable capaz de entrenar el cuerpo para alimentar la mente y hacer que trabajen juntos de manera que podamos reconocer quien realmente somos y nuestra misión en la vida. Es decir como librar nuestro halcón en vuelo y encima hacerle cantar.

Así que si por algún o varios motivos te encuentras insatisfecho con tigo o con las circunstancias de la vida, quizás tengas que celebrarlo, porque cortará tu rama y te obligará a estirar un poco las frontera de lo que vienes siendo en esto momentos. Nuestra infelicidad en términos de la filosofía oriental, no existe, es solo la imposibilidad de vivir y percibir nuestra autentica naturaleza, que es felicidad y dicha suprema. La infelicidad o insatisfacción es la bombilla que se enciende para indicarte que ha llegado la hora de repostar en la gasolinera universal de tu interior. Celebra tu insatisfacción porque es una moneda de doble cara, al otro lado encontraras el deseo de crecer, el llamado a conocerte en tu autenticidad y unicidad.

Existe una brecha entre quien eres hoy y tu autentica naturaleza, se llama Brecha de Identidad, mayor es la distancia entre tu yo original y tu personalidad construida, mayor insatisfacción. El pájaro no vuela y todo el reino está de mal humor. La disciplina del Yoga está concentrada en mostrarnos el camino a seguir para llenar esta brecha y descubrir quien somos de veras.

Por Anaska Fischer

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